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Síntesis del Vl Informe Perspectivas del Medio Ambiente Mundial (GEO 6)

Que le está sucediendo a nuestro medio ambiente y cómo hemos respondido.

En todo el mundo, la agricultura utiliza en promedio el 70 % de los recursos de agua dulce; en muchos de los países más pobres, esa cifra llega al 90 %. La competencia de las ciudades y la industria por el acceso a mayores volúmenes de agua hace que sea imperativo mejorar la eficiencia de la utilización del agua en la agricultura y, al mismo tiempo, producir más alimentos y utilizar menos insumos y que estos sean menos perjudiciales. Muchos acuíferos se están agotando rápidamente por el exceso de extracción de agua para el riego, el consumo de agua potable, y los usos en la industria y la minería. Se necesita urgentemente una gestión más sostenible y un mejor control de las aguas superficiales y subterráneas.
Promover la eficiencia en el uso del agua, el reciclaje del agua, la captación de agua de lluvia y la desalinización es cada vez más importante para garantizar una mayor seguridad del abastecimiento de agua y una asignación más equitativa del agua a los diferentes usuarios y usos. El sector agrícola necesita mejoras sustanciales en la eficiencia del uso del agua y la productividad. Los sectores industrial y minero también tienen gran margen para aumentar la eficiencia en el uso del agua, el reciclaje y la reutilización, así como para limitar la contaminación del agua. La adopción más amplia de trazados urbanos que tengan en cuenta la cuestión del agua y que incluyan infraestructura para gestionar las aguas pluviales, las aguas grises, las aguas residuales y la recarga de acuíferos, mejoraría el aprovechamiento del agua y los resultados de las aguas urbanas.
Los ecosistemas de agua dulce se encuentran entre los hábitats más biodiversos y las infraestructuras naturales más valiosas del mundo. Los humedales amortiguan los efectos del cambio climático (tanto sequías como inundaciones) y mejoran la calidad del agua, pero desde 1970 se ha perdido el 40 % de los humedales a consecuencia del desarrollo de la agricultura, la urbanización, el desarrollo de infraestructuras y la explotación excesiva de los recursos hídricos. Entre las graves consecuencias que ello acarrea figura la pérdida de recursos pesqueros en aguas interiores, lo que afecta a los medios de vida de millones de personas.
Se ha calculado que el costo económico anual total de las pérdidas de humedales a lo largo de los 15 años transcurridos entre 1996 y 2011 asciende a 2,7 billones de dólares. Se precisan mayores inversiones (tanto públicas como privadas) para facilitar una gestión más sostenible y la restauración de los humedales.
La descomposición, debido a la intervención humana, de las turberas, un tipo de humedal que almacena más carbono que todos los bosques del mundo juntos, aporta actualmente cerca del 5 % de las emisiones mundiales de carbono. El deshielo del permafrost en las turberas boreales, la conversión agrícola de algunas turberas tropicales y la transformación y pérdida de otras turberas están provocando un aumento de las emisiones de carbono, daños en la infraestructura e incendios forestales. La protección y restauración de las turberas, incluida la rehumectación de las turberas drenadas, es una importante estrategia de mitigación del cambio climático.
Las combinaciones de políticas innovadoras e integradas son indispensables para gestionar las interacciones entre el agua, los alimentos, la energía, el transporte, el cambio climático, la salud humana y los ecosistemas. La buena gobernanza incluye la gestión integrada de los recursos hídricos, como lo demuestra la gestión integrada de los riesgos de inundación, los enfoques basados en los ecosistemas en cuencas subnacionales y transfronterizas, la economía circular y otros enfoques que promueven un consumo y una producción sostenibles como método para alcanzar el desarrollo sostenible y los progresos sustantivos en la tarea de desvincular el uso de los recursos hídricos del crecimiento económico mediante el aumento de la eficiencia en el uso de esos recursos. Esos enfoques contribuyen a una mejor planificación del uso de la tierra y a la coordinación de las políticas intersectoriales entre los departamentos gubernamentales competentes.
La equidad social y la igualdad entre los géneros siguen siendo aspectos clave para el logro del Objetivo de Desarrollo Sostenible en relación con el agua dulce. Es necesario reforzar los procesos participativos para propiciar que las comunidades locales e indígenas aporten conocimientos para la adopción de decisiones. El Objetivo solo se podrá lograr si se atrae la participación de los sectores público, privado y no gubernamental, la sociedad civil y los agentes locales, y se tienen en cuenta otros Objetivos de Desarrollo Sostenible interrelacionados.
Los acuerdos ambientales multilaterales que rigen los recursos hídricos y la gestión de los ecosistemas en relación con el agua y el cambio climático pueden apoyar la incorporación de la gestión integrada de los recursos hídricos en las normas jurídicas a través de la legislación nacional y local. Una mayor inversión en el alcance y el rigor de los datos estandarizados sobre el agua es esencial para mejorar las políticas y la gobernanza para un aprovechamiento racional del agua.

Cuestión transversal
Hay diversas cuestiones que guardan relación con todos los temas ambientales. Algunas, como la salud humana, el género, la urbanización y la educación, se refieren a las personas y los métodos de subsistencia; otras, como el cambio climático, las regiones polares, las montañas y los desastres ambientales, se refieren a los cambios en el entorno; y otras, como el uso de los recursos, la eliminación de desechos sólidos, la energía, los productos químicos y el sistema alimentario, reflejan el uso de los recursos y materiales. Todos esos temas tienen una dinámica interdependiente con los diversos temas ambientales.

Las personas y los medios de subsistencia
Las condiciones ambientales y sociales interactúan tanto para proteger como para dañar la salud humana. Las condiciones ambientales deficientes que pueden modificarse (“condiciones modificables”) ocasionan alrededor del 25 % de las enfermedades y mortalidad mundiales. En 2015, la contaminación ambiental ocasionó unos 9 millones de muertes, en particular como resultado no solo de la contaminación del aire interior y exterior, sino también de la contaminación del agua. Los efectos sobre la salud ambiental hacen estragos especialmente en los grupos vulnerables o desfavorecidos en lo relativo a la edad (niños y personas de edad), la mala salud, la pobreza (en los países y entre ellos) y la raza.
Los riesgos también son sistémicos y las soluciones deben ser amplias, que aborden no solo las fuentes de la contaminación, sino que también apunten a los beneficios secundarios. Puede ser necesario introducir cambios importantes, y “Planeta sano, personas sanas” puede resultar fundamental para comprender los avances auténticos.
La escala y magnitud del consumo mundial, en especial en zonas urbanas, afecta los flujos de recursos mundiales y los ciclos planetarios. Las ciudades y las zonas circundantes continuarán creciendo en población y tamaño, y actuando como generadoras de crecimiento económico. El proceso y la perspectiva de urbanización suponen un enorme desafío para las estructuras subnacionales de gobernanza existentes, pero a la vez brindan la oportunidad de mejorar el bienestar humano, gracias a la posible reducción del impacto ambiental per cápita y por unidad de producción. Habida cuenta del ritmo actual de urbanización, aprovechar esta oportunidad para obtener beneficios futuros depende de las decisiones que adoptemos hoy día en materia de planificación. (Continuará.)

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