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Síntesis del Vl Informe Perspectivas del Medio Ambiente Mundial (GEO 6)

Que le está sucediendo a nuestro medio ambiente y cómo hemos respondido.

Garantizar los derechos sobre la tierra para las comunidades locales puede ayudar a convertir los activos de tierra en oportunidades de desarrollo y asegurar un aprovechamiento más sostenible de la tierra. Para la mayoría de las personas, la tierra es su activo más importante.
Aunque representan el 43 % de las personas que trabajan en la agricultura, las mujeres tienen en propiedad menos del 20 % de las tierras agrícolas. La inseguridad del acceso a los recursos terrestres dificulta la gestión sostenible de la tierra. Las tierras indígenas y otras formas de gestión de la tierra por parte de la comunidad podrían generar beneficios del ecosistema por valor de miles de millones de dólares mediante, entre otras cosas, el secuestro de carbono, la reducción de la contaminación, el agua limpia y el control de la erosión.
Esos beneficios podrían justificar que se asegure la tenencia de la tierra y el derecho a la herencia para las mujeres y las comunidades indígenas y locales. La reducción de la brecha de género en el acceso a la información y la tecnología, así como en el acceso a los insumos de producción y la tierra y el control de estos, podría aumentar la productividad agrícola y reducir el hambre y la pobreza.
Las políticas que empoderan a las mujeres, las poblaciones indígenas, las familias de agricultores y los pastores para asegurar que tengan acceso seguro a los recursos de tierra, los fertilizantes y otros insumos, los conocimientos, los servicios de extensión, los servicios financieros, los mercados, las oportunidades para añadir valor y el empleo no agrícola pueden facilitar el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y reducir el impacto ambiental, aumentar la productividad agrícola y contribuir a la reducción de la pobreza y el hambre
La degradación de las tierras y la desertificación han aumentado; las tierras en mayor peligro de degradación abarcan aproximadamente el 29 % de las tierras de todo el mundo, donde habitan 3.200 millones de personas. Invertir para evitar la degradación de la tierra y restaurar las tierras degradadas tiene sentido desde el punto de vista económico y, en general, los beneficios superan con creces los costos.
La deforestación se ha ralentizado, pero sigue avanzando en todo el mundo. Además, aunque muchos países están adoptando medidas para incrementar su cubierta forestal, ello se está logrando principalmente por medio de plantaciones y de la reforestación, que quizá no aporten la misma variedad de servicios de los ecosistemas que los bosques naturales.
Las aglomeraciones urbanas – es decir, los centros urbanos y sus barrios periféricos – han crecido por un factor de aproximadamente 2,5 desde 1975 y en 2015 representaban el 7,6 % de la superficie terrestre mundial, lo que afecta, entre otras cosas, al ciclo hidrológico y a las funciones del suelo, y provoca islas térmicas en las zonas urbanas. Para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la tierra se precisa una adecuada gestión de los recursos de tierra y agua.
Las tecnologías innovadoras, las estrategias de ordenación sostenible de la tierra, las soluciones basadas en la naturaleza y modalidades de gestión de la tierra y los recursos (como la ordenación sostenible de los bosques, sistemas de producción agrícola y silvopastoral, la agricultura de conservación, los cultivos integrados y la agrosilvicultura) pueden contribuir a la sostenibilidad de la agricultura.
El pago por los servicios de los ecosistemas, la restauración de tierras y la titulación de tierras deben promoverse y adoptarse de manera más efectiva. Cuando son compatibles con la cultura local, estas estrategias contribuyen a una mejor gestión y conservación de los recursos de la tierra y son esenciales para la reducción del hambre. Los incentivos económicos para la agricultura, incluidos los subsidios a la producción agrícola que tienen efectos de distorsión, contribuyen a la degradación de las tierras; su reducción y eliminación serán importantes para lograr una agricultura sostenible.
La planificación y gestión sostenible del uso de la tierra puede proteger las tierras de labranza fértiles y de alta calidad de otros intereses contrapuestos, con lo cual se logra conservar los servicios de los ecosistemas basados en la tierra, como la producción de alimentos, y evitar las inundaciones y los desastres. Los marcos que abordan el problema de la degradación de la tierra, como la Iniciativa de Neutralización de la Degradación de las Tierras en el marco de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, pueden también contribuir a mitigar el cambio climático y a la resiliencia frente a este. Sin embargo, el marco normativo sobre la ordenación de la tierra sigue siendo complejo e incompleto.

Agua dulce
El crecimiento demográfico, la urbanización, la contaminación del agua y el desarrollo insostenible están aumentando la presión sobre los recursos hídricos en todo el mundo, y esa presión se ve exacerbada por el cambio climático. En la mayoría de las regiones, los desastres de evolución lenta, como la escasez de agua, la sequía y la hambruna, traen como consecuencia un aumento de la migración. Cada vez son más las personas que se ven afectadas por tormentas e inundaciones graves. El aumento del deshielo glacial y del manto nival a consecuencia del calentamiento de la Tierra influirá en la disponibilidad de los recursos hídricos regionales y estacionales, especialmente en los ríos de Asia y América Latina, que abastecen de agua a aproximadamente el 20 % de la población mundial.
Los cambios en el ciclo hidrológico mundial, incluidos los eventos extremos, están contribuyendo a la aparición de problemas relacionados con la cantidad y la calidad del agua, con un impacto distribuido de manera desigual en todo el mundo. La calidad del agua ha empeorado significativamente desde 1990, debido a la contaminación orgánica y química ocasionada por, entre otros, agentes patógenos, fertilizantes, plaguicidas, sedimentos, metales pesados, desechos plásticos y microplásticos, contaminantes orgánicos persistentes y salinidad.
Unos 2.300 millones de personas (aproximadamente 1 de cada 3 habitantes del mundo) no tienen aún acceso a servicios de saneamiento adecuados. Cada año mueren cerca de 1,4 millones de personas por enfermedades prevenibles, como la diarrea y otras causadas por parásitos intestinales, asociadas al agua potable contaminada por agentes patógenos y a un saneamiento inadecuado. Si no se adoptan contramedidas eficaces, las enfermedades humanas debidas a infecciones resistentes a los antimicrobianos pueden convertirse en una de las principales causas de muerte por enfermedades infecciosas en todo el mundo de aquí al año 2050.
El agua desempeña un papel fundamental en este sentido, ya que las bacterias resistentes a los antimicrobianos se encuentran actualmente en fuentes de agua potable tratada en todo el mundo, a consecuencia de los antibióticos que entran en el ciclo del agua por la eliminación de aguas residuales domésticas e industriales, la agricultura, la cría intensiva de ganado y la acuicultura. Además, actualmente se están distribuyendo a través de los sistemas de agua dulce en todos los continentes diversos productos químicos que perturban el sistema endocrino, con efectos a largo plazo como el subdesarrollo fetal y la infecundidad masculina.
Lo positivo es que 1.500 millones de personas obtuvieron acceso a servicios básicos de agua potable durante los 15 años transcurridos entre 2000 y 2015. Sin embargo, las mujeres y las niñas siguen soportando la mayor parte de la carga física del transporte de agua en muchos países en desarrollo, lo que reduce el tiempo de que disponen para participar en actividades productivas y recibir educación. Es preciso que se reconozca de forma generalizada el efecto positivo de que las mujeres puedan dedicar tiempo a otras actividades, ya que los estudios económicos indican que normalmente reinvierten hasta el 90 % de sus ingresos en la familia, mejorando la salud y la nutrición de sus miembros y aumentando el acceso de sus hijos a la escolarización.

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