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Síntesis del Vl Informe Perspectivas del Medio Ambiente Mundial (GEO 6)

  • Que le está sucediendo a nuestro medio ambiente y cómo hemos respondido…

Los océanos desempeñan un papel importante en la economía mundial y es probable que su importancia sea cada vez mayor. La pesca y la acuicultura generan actualmente 252.000 millones de dólares de los Estados Unidos al año. La pesca comercial en pequeña escala provee de medios de subsistencia a entre 58 millones y 120 millones de personas. El pescado proporciona a 3.100 millones de personas más del 20 % de las proteínas necesarias en su dieta y contiene nutrientes importantes para la salud. Para asegurar la sostenibilidad de la pesca de captura y la acuicultura es necesario realizar ingentes inversiones en los ámbitos de la vigilancia, la evaluación y la gestión de las operaciones y, en muchos casos, poner en práctica enfoques locales sólidos basados en la comunidad. La inversión en tecnologías de vigilancia de la pesca y de artes de pesca puede mejorar la selectividad de las especies objetivo en el momento de la captura y reducir el impacto sobre el hábitat, tanto en la pesca oceánica como en la acuicultura.
Las medidas adoptadas para reducir al mínimo los efectos de la pesca en los ecosistemas no siempre han tenido el mismo éxito (establecido, pero inconcluso). En los casos en que no se han llevado a cabo evaluaciones de los recursos ni se han puesto en práctica medidas de seguimiento, control y vigilancia, continúan la pesca excesiva y la pesca ilícita, no declarada ni reglamentada, y es probable que se estén ampliando.
Hoy en día la basura marina, compuesta entre otras cosas de plásticos y microplásticos, abunda en todos los océanos, a todas las profundidades. La magnitud y la importancia del problema han recibido cada vez mayor atención en los últimos años, pero siguen existiendo grandes lagunas en los conocimientos. Las estimaciones actuales indican que los vertidos de basura plástica marina vinculados a una gestión deficiente de los desechos domésticos en las zonas costeras ascienden a aproximadamente 8 millones de toneladas anuales, de las cuales el 80 % procede de fuentes terrestres. La basura plástica marina puede tener un importante impacto ecológico al causar incidentes de enredo e ingestión; también puede actuar como vector para el transporte de especies invasoras y otros contaminantes. Los aparejos de pesca abandonados, perdidos o descartados (APAPD) son una fuente importante de basura marina. Además de ser sumamente perjudiciales, los APAPD también reducen el número de poblaciones de peces y constituyen una importante amenaza económica, dada su capacidad para dañar los buques marítimos, la pesca y los servicios de los ecosistemas.
La presencia y abundancia cada vez mayores de microplásticos tiene posibles efectos perjudiciales para la salud tanto de los organismos marinos como de los seres humanos. Además, la basura marina tiene importantes repercusiones económicas en una amplia gama de sectores costeros, como el turismo y la recreación, el transporte marítimo y la navegación, la pesca, la acuicultura, la agricultura y la salud humana. Se calcula que los daños causados a los aparejos de pesca solo en Europa ascienden a más de 72 millones de dólares anuales y el costo de la limpieza de playas a 735 millones de dólares anuales, cifra que va en aumento.
Mejorar la gestión de los desechos, incluido el reciclaje y la gestión de la vida útil, es la solución a corto plazo más urgente para reducir los vertidos de basura a los océanos. Entre las soluciones a largo plazo figuran la mejora de la gobernanza a todos los niveles, cambios de comportamiento y sistémicos que reduzcan la contaminación debida a la producción y utilización de plásticos, y un aumento del reciclaje y la reutilización. Debe aplicarse un enfoque holístico y basado en pruebas, que tenga en cuenta el enfoque de la gestión de residuos basado en el ciclo de vida completo. Limpiar las costas y playas puede aportar beneficios ambientales, sociales y económicos, y atrapar la basura que flota en la superficie de los océanos puede ser una medida eficaz en zonas de poca extensión, pero esos esfuerzos no deben desviar la atención de la necesidad de adoptar medidas para impedir el vertido de basura en los océanos. Se han concertado muchos acuerdos internacionales pertinentes, pero no existe ningún acuerdo mundial que trate el problema de la basura marina y los microplásticos de forma amplia e integrada. Se podría mejorar la coordinación y la cooperación entre los organismos internacionales para avanzar en la consecución de un acuerdo internacional.
Es probable que los indicadores sensibles a las necesidades normativas que se utilizan para seguir los progresos realizados en el tratamiento de las principales presiones y factores impulsores no logren captar plenamente las múltiples dimensiones de esas presiones y factores impulsores. Los indicadores basados en zonas, como el Objetivo 11 de las Metas de Aichi relativo a la cobertura de las zonas marinas protegidas dentro de la jurisdicción nacional, por sí solos no garantizan que esas esferas se gestionen con eficacia, ni pueden brindar protección contra los efectos del cambio climático o la contaminación. Por consiguiente, es imprescindible desplegar esfuerzos encaminados a elaborar métodos para evaluar la eficacia de las zonas protegidas y su contribución a la salud general de los océanos. La falta de uniformidad y compatibilidad entre los métodos utilizados y los resultados obtenidos en distintos proyectos desde la base hacen que resulte difícil evaluar de forma general la situación de la basura marina en extensas zonas geográficas.

Tierra y suelo
La producción de alimentos es el mayor uso antropogénico de la tierra, pues utiliza el 50 % de la tierra habitable. La producción ganadera utiliza el 77 % de las tierras agrícolas para la producción de piensos, el aprovechamiento de pastizales y el pastoreo. Además, la ganadería tradicional proporciona medios de vida a muchas comunidades indígenas y locales. La gestión sostenible de la tierra puede contribuir a la seguridad alimentaria y, al mismo tiempo, evitar que se pierdan los aportes de la naturaleza y promover la igualdad social y entre los géneros. Para alimentar adecuadamente a 10.000 millones de personas en 2050 se necesitará un aumento del 50 % en la producción de alimentos, mientras que alrededor del 33 % de los alimentos comestibles del mundo se pierden o se desperdician; aproximadamente el 56 % de esas pérdidas y desperdicios se producen en países desarrollados. El aumento de la productividad ha desacelerado la expansión de las tierras agrícolas, pero a menudo la ineficiencia o insostenibilidad de los sistemas agrícolas se asocia a la degradación del medio ambiente y del suelo y a la pérdida de diversidad biológica; el aumento en la especialización y la distribución de cultivos puede incrementar el riesgo de obtener malas cosechas.

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