Ultimas noticias

Síntesis del Vl Informe Perspectivas del Medio Ambiente Mundial (GEO 6)

  • Que le está sucediendo a nuestro medio ambiente y cómo hemos
    respondido..

La protección de las especies y los ecosistemas requiere la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos. La manera más eficaz de salvaguardar las especies y los ecosistemas es la conservación de los hábitats naturales (bien establecido); existen pruebas claras de que la conservación puede ayudar a reducir la pérdida de diversidad biológica. La aplicación, gestión y cobertura representativa de diferentes tipos de ecosistemas dentro de zonas protegidas siguen siendo insuficientes. Menos del 15 % de los hábitats terrestres, incluidas las aguas interiores, y menos del 16 % de las zonas costeras y marinas dentro de las jurisdicciones nacionales son zonas protegidas.
La diversidad biológica está siendo incorporada o integrada poco a poco en las prioridades en materia de salud, género y otras relacionadas con la equidad por medio de iniciativas como el Plan de Acción sobre Género 2015-2020 del Convenio sobre la Diversidad Biológica y su relación con el Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020 del Convenio, y el logro de las Metas de Aichi para la Diversidad Biológica (bien establecido). Las poblaciones indígenas y las comunidades locales desempeñan un papel fundamental en la protección de la diversidad biológica al ofrecer soluciones innovadoras de acción desde la base e impulsadas por ellas mismas, basadas en los conocimientos tradicionales y el enfoque ecosistémico. Sin embargo, las zonas protegidas pueden afectar negativamente a las comunidades indígenas si se les impide el acceso a los recursos naturales que se encuentran en esas zonas.
La conservación ex situ de material genético establece salvaguardias para mantener el potencial de adaptación, especialmente de las especies de cultivo y agrícolas. Los bancos de genes y las colecciones de semillas complementan la conservación in situ de los recursos genéticos, pero el estado de conservación de la diversidad genética de la mayoría de las especies silvestres sigue estando escasamente documentado. Sin embargo, la aceleración de la pérdida de la diversidad biológica y los elevados y crecientes costos de la inacción, incluidas numerosas amenazas para la salud humana, exigen un aumento urgente de las inversiones a nivel mundial en el uso sostenible y la conservación, así como la integración sistemática de los problemas relacionados con la diversidad biológica en todas las facetas del desarrollo económico y social.
La mayor atención al fortalecimiento de los sistemas de gobernanza; la mejora de los marcos normativos por medio de la investigación; la integración, la aplicación; y el fomento de las alianzas y la participación, son, todas ellas, medidas que tienen el potencial de hacer frente a las mayores presiones sobre la diversidad biológica. Las iniciativas para combatir la pérdida de diversidad biológica también deben abordar la erradicación de la pobreza, los desafíos de la seguridad alimentaria, la desigualdad de género, las ineficiencias sistémicas y la corrupción en las estructuras de gobernanza, así como otras variables sociales. La identificación de los países de origen de los recursos genéticos, de conformidad con el Convenio sobre la Diversidad Biológica y su Protocolo de Nagoya, ayudará a garantizar el progreso hacia los objetivos de esos instrumentos y la participación justa y equitativa de esos países en los beneficios que se derivan de la utilización comercial de los recursos.

Océanos y costas
Los principales factores impulsores del cambio que afectan a los océanos y las costas son el calentamiento y la acidificación de los océanos, la contaminación marina y el uso creciente de los océanos, las costas, los deltas y las cuencas para la producción de alimentos, el transporte, los asentamientos, la recreación, la extracción de recursos y la producción de energía. Las principales repercusiones de esos factores impulsores son la degradación y la pérdida de ecosistemas marinos, que comprende la muerte de los arrecifes de coral, la reducción de los recursos biológicos marinos y la consiguiente perturbación de las cadenas alimentarias de los ecosistemas marinos y costeros, el aumento de la escorrentía de nutrientes y sedimentos y la basura marina. Apenas se ha comenzado a entender la manera en que interactúan esas repercusiones y esa interacción puede amplificar sus efectos (no concluyente). De no tomarse medidas, existe un gran riesgo de que se combinen para producir un ciclo destructivo de degradación y el océano deje de prestar muchos servicios ecosistémicos vitales (por ejemplo, medios de vida, ingresos, beneficios para la salud, empleo y valores estéticos, culturales y religiosos). Se precisan, entre otros, instrumentos de cumplimiento, aplicación y gobernanza más eficaces, porque los esfuerzos que se despliegan actualmente no son suficientes para alcanzar las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Las intervenciones basadas en las nuevas tecnologías, que tengan en cuenta un enfoque de precaución, de conformidad con los acuerdos internacionales, y los enfoques de gestión estratégicos, como la gestión basada en la resiliencia y la gestión basada en los ecosistemas, pueden contribuir a mejorar la conservación de los ecosistemas y los recursos biológicos marinos.
Es necesario fomentar una vigilancia y una evaluación holísticas e integradas del medio marino, acompañadas de la aplicación de medidas de reducción de la contaminación para alcanzar y mantener los objetivos del “buen estado medioambiental” del medio marino, incluida la armonización de los criterios y métodos de evaluación a todos los niveles. Para ser eficaces, esas medidas deben combinarse con medidas dirigidas a mitigar el cambio climático –y adaptarse a él– y reducir la carga de la contaminación y la basura en los océanos, promoviendo al mismo tiempo la conservación y utilización sostenible de estos.
La tasa de liberación de gases de efecto invernadero inducida por el hombre está impulsando el aumento del nivel del mar, cambios en la temperatura de los océanos y la acidificación de los océanos. Los arrecifes de coral están siendo devastados por esos cambios. La decoloración masiva de los corales, ocasionada por el calor crónico, ha dañado muchos arrecifes de coral tropicales de manera que son irrecuperables. El valor colectivo de los arrecifes de coral se ha estimado en 29.000 millones de dólares por año. La pérdida de los arrecifes de coral tiene repercusiones en la pesca, el turismo, la salud de la comunidad, los medios de subsistencia y los hábitats marinos. Las intervenciones basadas en tecnologías emergentes y enfoques de gestión sostenible (como la gestión basada en la resiliencia, la ordenación integrada de las zonas costeras y la gestión basada en los ecosistemas) son fundamentales para fomentar la resiliencia y pueden ayudar a preservar algunas zonas de arrecifes, pero los Gobiernos deben prepararse para una drástica disminución, cuando no un colapso, de las industrias y los servicios de los ecosistemas basados en los arrecifes de coral, así como para los efectos negativos en las cadenas alimentarias relacionados con la disminución y el colapso de los arrecifes de coral.

También le recomendamos

Rumbo al primer informe de gobierno

¿Dónde quedaron los 51 mil 841 millones, 604 mil 474 pesos que el gobierno del …