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MOZART, A 263 AÑOS DE SU NACIMIENTO

  • Leopold Mozart, padre de Wolfgang Amadeus, vice maestro de capilla y compositor de la corte del Príncipe Arzobispo, se dio cuenta enseguida del talento excepcional de su hijo. A los 4 años, Wolfgang tocaba ya el clave y llamaba la atención de su maestro de violín, porque “tenía un cuarto de tono más bajo”. A los 5 años compuso un minueto dedicado a su hermana Nannerl. Al año siguiente, con tan solo seis de edad, Amadeus dio su primer concierto.

Ferdusi Bastar Mérito

Salzburgo es una bellísima ciudad austriaca, en la región de los lagos y próxima a los alpes. A orillas del Salzach, río de la sal, no ha carecido de talentos musicales. Entre ellos, destaca Johan Michael Haydn, (1737-1806), fallecido hace 213 años. Era hermano del gran Joseph Haydn, considerado como el padre de la sinfonía.
Otro hijo ilustre de esta ciudad, Joseph Mohr, uno de los autores del villancico universal por excelencia: “Noche de Paz”, y para no hacer larga la lista, Herbert Von Kárajan, (1908-1989), uno de los directores de orquesta mejor dotados de todos los tiempos, era salzburgues.
Con esto le bastaría a cualquier ciudad para sentirse cuna de la música. Pero tenemos a Mozart. Johannes Chrysostomus Wolfgang Theophilus Mozart, llamado más tarde AMADEUS. El propio Von Kárajan decía que la obra de su paisano Wolfgang Amadeus Mozart sonaba como “la música de Dios”.
La mayoría de los miles y miles de visitantes que llegan a Salzburgo, rastrean en este santuario para melómanos las huellas del compositor más precoz y genial de la historia. Mozart nació el 27 de enero de 1756, sigue generando flujos turísticos. Toda una economía gira en torno a él: desde chocolates, bebidas y los más variados objetos, se refugian en su nombre. En la ciudad hay hasta 16 calles vinculadas a él. Sin Mozart, Salzburgo no sería lo que hoy representa. El escenario del mundo, como se vanagloria su slogan de marketing. Tampoco acogería el festival más prestigioso e importante del mundo todos los veranos.

A SUS SEIS AÑOS DIO SU 1ER. CONCIERTO
Leopold Mozart, padre de Wolfgang Amadeus, vice maestro de capilla y compositor de la corte del Príncipe Arzobispo, se dio cuenta enseguida del talento excepcional de su hijo. A los 4 años, Wolfgang tocaba ya el clave y llamaba la atención de su maestro de violín, porque “tenía un cuarto de tono más bajo”. A los 5 años compuso un minueto dedicado a su hermana Nannerl. Al año siguiente, con tan solo seis de edad, Amadeus dio su primer concierto.
Tras el visto bueno y la pertinente aprobación presupuestaria de la máxima autoridad de Salzburgo, su padre lo llevó a realizar un largo periplo europeo, donde pronto dio fruto el fermento de su genio. Todos los soberanos del viejo continente tuvieron el honor y el placer de escuchar al pequeño virtuoso.
A los 10 años el niño prodigio fue nombrado maestro de conciertos, en la residencia de los príncipes arzobispos. A los 11 compuso la música de APOLLO ET HYACINTHUS. La Corte disfrutaba por aquel entonces de las serenatas, sinfonías y divertimientos recién salidos de la cabeza del joven músico. BASTIEN AND BASTIENNE, la ópera que compuso a la edad de 12 años, fue su primera gran obra maestra.
El pequeño genio nació en el famoso número 9 de la calle Getreidegasse, posiblemente una de las calles más famosas del mundo. Hijo de Leopold Mozart y Anna María Mozart, que tuvieron siete hijos de los que únicamente sobrevivieron María Anna Walpurga, llamada Nannerl, y el propio Amadeus. Hoy en día, la casa natal de Mozart en la antigua calle de los cereales, con la vivienda de la familia en el piso tercero, es uno de los monumentos y museos históricos más visitados de Austria. Allí acapara la atención de los visitantes el violín con que aprendió a tocar, el mismo con que dio su primer concierto a los 6 años. También se puede ver su piano de macillos y el clavicornio que usó para componer La Flauta Mágica.
Salzburgo perdió a su genio que se trasladó a Viena, pero regresó a su ciudad natal el 26 de octubre de 1782, para visitar a su padre y a su hermana, únicos familiares que le quedaban. Mozart aprovechó esa estancia para dirigir por primera vez su célebre MISA SOLEMNE EN DO MENOR, en la iglesia abacial de San Pedro. Constance Weber cantó el primer papel de soprano. En esta misma iglesia puede escucharse la interpretación de la misa, todos los años, dentro del marco del Festival de Salzburgo, así como su REQUIEN, todos los días 4 de diciembre, víspera de la fecha de su muerte, acaecida el 5 de diciembre de 1791, cuando tenía 35 años, víctima de una dolencia renal crónica, aun cuando la causa final de su fallecimiento fue una fiebre reumática.
Murió pobre, y su sepelio fue muy modesto y poco concurrido y se le sepultó en una fosa comunitaria. Su legado es invaluable. La obra mozartiana abarca todos los géneros musicales de su época y alcanza más de 600 creaciones, en su mayoría reconocidas como obras maestras de la música sinfónica, concertante, de cámara para piano, operística y coral. Está considerado como uno de los músicos más grandes de la historia.

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