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LA INDEPENDENCIA: 15 DE SEPTIEMBRE DE 1808

Ferdusi Bastar Mérito

Al comenzar el siglo XIX, España era gobernada por el tristemente célebre Carlos IV, quien ejercía el poder a través de su ministro Manuel Godoy, amante de su esposa, la reina María Luisa de Parma, y quien años antes iniciara la desamortización (expropiando y subastando los bienes en manos muertas), de inmuebles de la iglesia, que Mendizábal terminó tres décadas después. 20 años más tarde, Juárez hizo lo propio en México, pero mientras en España nadie critica a Mendizábal, el odio del clero mexicano sigue satanizando al Patricio.
El permanente enfrentamiento de Inglaterra con la Francia revolucionaria y posteriormente napoleónica, puso en situación difícil al gobierno español, que en forma secreta tenía que dar constantes donativos a una y otra parte en conflicto, lo que lo llevó a una grave crisis económica, que explotó finalmente después de que España se alió con Francia y vino el desastre de Trafalgar, en octubre de 1805.
España, prácticamente en ruinas, tuvo que ahondar el proceso de desamortización de bienes de la iglesia y además recurrir a los llamados “vales reales”, préstamos forzosos, y a la consolidación de deudas con cobro de intereses, llevada a cabo principalmente en México, lo que llevó a la ruina a la clase acomodada de la colonia, entre ellos a Manuel Hidalgo, hermano menor del párroco de Dolores.
Este proceso de pauperización de la economía unido a la rigidez de otorgar cargos de gobierno solamente a peninsulares, desplazando a los criollos, (hijos de españoles) y con el vacío de poder creado por la invasión napoleónica en España, alimentó fuertemente los sentimientos de independencia y las conjuras se empezaron a suceder.

EL ESPÍRITU DE LAS LEYES
Tras repetidos debates en el Ayuntamiento de la ciudad de México, en los que participaron Francisco Primo de Verdad y Ramos, Síndico y Procurador de dicho Ayuntamiento, Juan Francisco Azcarate y Lezama, Síndico, y con la participación del fraile mercedario Melchor de Talamantes, originario del Perú, todos ellos inspirados en los pensadores ilustrados del siglo XVIII, en especial en Montesquieu y su trascendente obra EL ESPÍRITU DE LAS LEYES, en la que afirmaba que la soberanía ha de residir en el pueblo y establecía la división de poderes, finalmente el Ayuntamiento dio el primer golpe de Estado de nuestra historia la noche del 15 de Septiembre de 1808, destituyendo y apresando al Virrey José de Iturrigaray y declarando la independencia de la metrópoli peninsular.
Este golpe, encabezado militarmente por el hacendado Gabriel de Yermo, tuvo inmediatamente un giro en contrario y fueron apresados también Primo de Verdad, encerrado en la cárcel del Arzobispo, Francisco Xavier de Lizama y Beaumont, donde fue asesinado 19 días después, el cuatro de octubre de 1808. Juan Francisco Azcarate fue encarcelado y liberado tres años más tarde, participando en 1821 en la firma del Acta de Independencia, y Melchor de Talamantes fue remitido a las tinajas de San Juan de Ulúa, donde murió ocho meses después, en mayo de 1809.
Por el Tratado de Fontainebleau, España autorizó el paso de tropas francesas para ocupar Portugal, aliado de Inglaterra, país que se dividirían Francia y España. Por el Motín de Aranjuez, encabezado por su hijo, Carlos IV es obligado a abdicar a favor de Fernando VII, y llamados a Bayona por Napoleón, se obliga a restituir la corona a Carlos IV y este a cederla a Napoleón quien a su vez la otorga a su hermano José Bonaparte. Carlos IV, su esposa y el amante de ésta Manuel Godoy y Fernando VII se van a vivir plácidamente al castillo de Valencay, cedido por Bonaparte.
En España se forman las Juntas de Sevilla y de Asturias y las de otras provincias que finalmente se ponen de acuerdo y constituyen la Junta Central de Gobierno, que es replegada a Cádiz, en donde convocan a las históricas Cortes, que se reúnen por primera vez el 24 de septiembre de 1810. La Constitución de Cádiz, establecía que la soberanía residía en el pueblo, no en el Rey, regulaba una monarquía constitucional, la separación de poderes, abolió los señoríos, que eran entes feudales con dominio de esclavitud sobre la población de su territorio, y que imponían tributos e impartían justicia a su libre albedrío, y dio carta de ciudadanía a los americanos al establecer un solo Estado transcontinental.
Fernando VII regresa de Valencay e inmediatamente, el 10 de mayo de 1814, disuelve las Cortes y suprime la Constitución restableciendo en su totalidad el viejo régimen con sus señoríos. España se levanta en armas contra el tirano, y Fernando VII pide de nuevo la entrada del ejército francés con el que somete a su propio pueblo. Durante su desastroso reinado se desintegra el imperio español y al morir, para imponer como sucesora a su hija, deja a España como herencia la guerra civil: tres “guerras Carlistas” que durante el siglo XIX bañaron de sangre el territorio español.

LA CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ
La Constitución de Cádiz, sumamente avanzada para su época, crea un gran precedente en todo el mundo y se adelantó más de 100 años a la creación de la Commonwealth sajona, a la que sirvió de modelo. Inicialmente estuvo vigente solamente dos años, de 1812 a 1814, pero se restableció para el trienio 1820/1823 y finalmente de 1936 a 1937 mientras se expedía la Constitución progresista de este año.
En México, dos años después, otro 15 de Septiembre pero de 1810, el cura Hidalgo dio inició a la Guerra de Independencia a partir del grito de Dolores. El 22 de octubre de 1814, el Congreso de Apatzingán convocado por Don José María Morelos y Pavón expide nuestra primera Constitución, que consta de 242 artículos, DECRETO CONSTITUCIONAL PARA LA LIBERTAD DE LA AMERICA MEXICANA. El cuatro de octubre de 1824 se promulga la CONSTITUCIÓN FEDERAL DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, que consta de 171 artículos. El cinco de febrero de 1857 se promulga la Constitución liberal CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LA REPÚBLICA MEXICANA de 128 artículos, y finalmente el cinco de febrero de 1917 se promulga nuestra actual Constitución de 136 artículos, CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, con la salvedad de que prácticamente cada Presidente ha hecho a modo su propia Constitución, reformando y cambiando los preceptos constantemente. Solamente en año y medio de esta administración, tenemos una Constitución prácticamente nueva, y según declararon los integrantes de la fracción perredistas, abandonaron los “debates” porque “no se podía cambiar ni una sola coma”, afirmaron.

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