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El Islam o la solidaridad como mandato divino

El Islam, etimológicamente “la sumisión a Dios” o el Musulmán o muslim, “el sometido”, integran la religión monoteísta abrahamica que ordena el abandono a la idolatría y la obediencia a un Dios incomparable e irrepresentable. En el Islam es un pecado grave tratar de representar o de asociar a Dios a algo. Allá no perdonan que se le asocie algo a Él. Salam (la paz, en árabe) e Islam tienen la misma raíz. Por tanto es el sometimiento para la paz y el bienestar. Son la mayoría de la población en 50 países.
Siendo la religión con más adeptos en el mundo, con más de 1, 800 millones de musulmanes practicantes y con un alto índice de crecimiento, está por encima de los católicos, con 1,300 millones, aun cuando todas las ramas del cristianismo, que incluyen a los anglicanos, ortodoxos, calvinistas, luteranos, testigos de Jehová, cuáqueros, presbiterianos, adventistas, etc. etc., llegan a 2, 400 millones, todos juntos.
A diferencia con los católicos con una cabeza visible, el Papa, los musulmanes no requieren de esta guía espiritual, y tienen dos grandes ramas: los sunni, con un 90 % de adeptos, y los chiitas, fundamentalistas con un 10 % de seguidores.
El Islam se rige por El Corán, su libro sagrado., revelado a Mahoma por el ángel Gabriel, que acepta como profetas a Adán, Noé, Abraham, Moisés, Salomón y al mismo Jesús, Según el Corán, el ángel Gabriel le dijo a María: “Oh María, Dios te albricia con un Verbo, emanado de Él, cuyo nombre es el Mesías, Jesús, que será ilustre en este mundo y en el otro, y estará entre los próximos a Dios. Ella dijo: ¿Cómo tendré un hijo si no me ha tocado ningún mortal? Y el ángel le dijo: Así Dios crea lo que quiere. Cuando decreta algo, solo dice SE y ES. Así creó a Adán.”
Si los cristianos tienen su propia era, los musulmanes, al igual que los judíos, los tailandeses, los chinos y muchas otras culturas tienen la suya. La era musulmana nace con la Hégira de Mahoma, en el 622 de la era cristiana. Por tanto, para todo el mundo musulmán estamos viviendo en el año 1396.
El fundador del Islam es Mahoma, cuyo nombre completo es “Abu I-Qasim Muhammad Ibn Abd Allah Ibn abd al-Muttalib Ibn Hasim al Quraisi”. Arabia estaba poblada por tribus, y tras las revelaciones de Gabriel, Mahoma sufrió atentados en La Meca y emprendió la Hégira o huida a Yasrib, hoy Medina, un oasis agrícola donde tenía seguidores suyos. Esta huida marca el inicio de la era musulmana.
El Islam descansa en 5 pilares fundamentales: 1.- La profesión de Fe. Dios es uno e irrepresentable y Mahoma su último profeta; 2.- La oración obligatoria 5 veces al día: al alba, al medio día, en la tarde, al ocultarse el sol y en la noche; 3.- El Zaakat o solidaridad. Lo menciona el Corán más de 80 veces, como obligación de dar a compartir la familia, a los vecinos y a los más pobres para evitar la acumulación, la avaricia, la codicia, purificar el alma y ayudar al necesitado. 4.- El ayuno. En el mes del “ramadán” (fuera de la lengua), el mes lunar comienza con el noveno cuarto creciente lunar del año, y desde el alba hasta el ocultamiento del sol no se puede comer, beber, fumar, tener relaciones sexuales ni agredir a nadie, se convive con la familia en la noche y debe haber una intención previa al ayuno; y 5.- Peregrinación a La Meca, al menos una vez en la vida, siempre que lo permita la situación económica y la salud.
Existe un sexto pilar no declarado, que es la defensa de la fe o Yihad, cuando la fe es atacada. Existe la Yihad menor que es la defensa de la fe contra ataques de los enemigos, y la Yihad mayor, que es la lucha personal contra el ego, los defectos y las bajas pasiones.
El Corán manda a los musulmanes a defender su fe cuando esta es atacada, hacerlo con todas sus fuerzas, pero que en la victoria se debe ser misericordioso,
De la práctica de estos mandatos del Corán, la historia nos tiene algunos ejemplos. Cuando los Cruzados conquistaron Jerusalén ejecutaron a sus prisioneros, pero cuando Saladino la recuperó, perdonó a los vencidos a condición de que se fueran. Los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén se fueron a Chipre y posteriormente tomaron Rodas, desde donde asolaban las costas turcas saqueando y matando, hasta que Soleimán el Magnífico construyó una flota, tomó Rodas y los perdonó a condición de que se fueran. Esta Soberana Orden de San Juan de Jerusalén se trasladó a Malta, donde adquirieron también el título de Caballeros de Malta, de los que existen aún algunos restos en Roma. Caballeros, no con muy buenos antecedentes, por cierto.

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