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EL FINANCIAMIENTO  *LA DES REGULACIÓN Y LA SIMPLIFICACIÓN ADMINISTRATIVA  *LA COMPRA LOCAL  *LOS APOYOS PARA SALIR

Ferdusi Bastar Mérito
 
Para que se pueda dar el desarrollo regional se requiere que previamente se cumplan cuatro condicionantes básicas. Independientemente de la necesaria seguridad, en todos sus órdenes, jurídico, financiero y personal, a más de contar con actividades primarias prósperas y un campo rescatado y fortalecido.
El primero de estos requisitos previos y también el más importante, es el financiamiento, que se debe dar en forma suficiente, oportuna, de fácil acceso  y barato, es decir, con tasas preferenciales que permitan la competitividad.
En este punto tenemos el primer gran escollo, pues sabemos que nuestras autoridades que han entregado la banca a organizaciones extranjeras, que   manejan sin la regulación ni el control que hace 4 décadas existían, los ahorros de la nación, no para impulsar el desarrollo de México, sino de los países en que tienen sus matrices, mediante los fondos de inversión internacionales. La banca no otorga créditos con recursos propios, sino con el ahorro del pueblo, créditos que antaño regulaban nuestras autoridades, cuando los bancos eras mexicanos,  pero, que ahora renuncian indebidamente a esta obligación para dar manos libres a los bancos extranjeros, muchos de los cuales sus mayores utilidades corporativas la obtienen en México.
El servicio de banca es concesionado por el gobierno, que tiene la obligación incumplida de regular, y esta  sería la primera prioridad. Que como se hacía antes de estatizar la banca, se obligue a que los ahorros del pueblo se inviertan en y para el desarrollo nacional, es decir: tal porcentaje de la captación para actividades agropecuarias, tal porcentaje para la industria, el comercio, el turismo  y los servicios. Así impulsaríamos el campo, la industria, las exportaciones, el consumo interno y toda la economía en su conjunto. La segunda prioridad sería bajar fondos para el desarrollo de organismos  internacionales de los que México es  socio y a los que como tal tiene acceso: pero bajarlos directamente, sin que intervenga la banca privada, que lo encarece con el costo de todos sus requisitos y eleva desproporcionalmente sus tasas,  sacando de la competitividad a las empresas  y haciendo inviable el financiamiento.
El segundo punto o condicionante para el desarrollo es la desregulación y la simplificación administrativa, tema del que siempre se habla y se hacen ofrecimientos, pero, con el que nunca tenemos acciones concretas. Por el contrario, se promulgan nuevas leyes y reglamentos complicados e innecesarios y a diario tenemos nuevas complicaciones administrativas. El tiempo que los empresarios debieran dedicar a la creatividad y al desarrollo, lo tienen que ocupar para atender la sobre regulación y la complicación administrativa y a programar sus altos costos que restan totalmente competitividad.
La sobre regulación para la deducción de gastos, el establecimiento de registros, pagos con tarjetas o cheques, la tramitología para autorizaciones y permisos, etc. etc.,  que desde luego no tienen nuestros competidores extranjeros y por tanto hacen inviables a nuestras empresas.
El tercer punto es la necesaria garantía de compra local. Por ejemplo, si yo establezco una fábrica de lápices en Tabasco, debiera tener la garantía de que al menos, los tres niveles de gobierno en Tabasco, en igualdad de circunstancias, van a comprar mi lápiz, lo cual ya sería una base para comenzar. Si yo produzco, creo empleos, tengo mi domicilio y pago todos mis impuestos en Tabasco, esa debería ser mi garantía. Nunca realizar compras a empresas de portafolio, mientras haya una local.
Por último, los apoyos para salir. Siguiendo el ejemplo de la fábrica de lápices, el gobierno debe darme la asesoría  y los apoyos necesarios para  promover y vender  mi lápiz a otros estados y en el extranjero. Los mismos apoyos que un productor estadunidense tiene para exportar sus productos: promoción, financiamiento, asesoría, etc. etc.
Lo lamentable es que prácticamente no contamos con ninguno de estos cuatro requisitos o condiciones previas. En los hechos, el financiamiento no existe y cuando se logra,  no es oportuno ni suficiente y a tasas totalmente prohibitivas. En lugar de la necesaria desregulación y simplificación administrativa, todos los días  sufrimos sobre regulación y complicaciones administrativas. La corrupción imperante hace la compra a empresas de portafolio y desafortunadamente los apoyos y promociones para salir siguen siendo una quimera.
Necesitamos urgentemente un Estado facilitador, no el obstaculizador del desarrollo que desgraciadamente tenemos. Solo así se podrán mantener y  crear los empleos que necesitamos,  crecerá nuestra economía, se fortalecerá el mercado interno,  habrá más captación de impuestos y recursos  para programas y obras de gobierno, y colateralmente obtendremos el ansiado beneficio de una mayor seguridad.

 

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