DÍA DE MUERTOS

Ferdusi Bastar Mérito

En nuestras culturas nativas, los mexicas, se acostumbraba honrar a los muertos con diversas celebraciones. Alrededor del 16 de julio conmemoraban el “miccailhuitontli”, o “fiesta de los muertitos”, o “fiesta de los muertitos chiquitos” y alrededor del 5 de agosto el “Ueymicailhuitli”, o fiesta de los muertos grandes.
Al inicio, el 16 de julio, escogían un árbol llamado “xócotl” al que le cortaban la corteza y adornaban con flores y le hacían ofrendas durante 20 días, para terminar ofreciendo grandes comidas y danzas, alrededor de una figura que representaba a los difuntos y que colocaban en la cima de este árbol, al que finalmente se subían los jóvenes para retirar la figura y derribar el árbol, con lo que concluía la celebración.
Estas fiestas prehispánicas, tras 300 años de dominación y “santa” inquisición, se trasladaron y fusionaron con las fiestas traídas por los españoles de “todos santos” y “ánimas”, creando el sincretismo que viven nuestros pueblos los días 1 y 2 de noviembre, ahora como Día de los Muertos, en que persisten las ofrendas y las comidas.
Se honraba especialmente a los que habían “levantado su sombra”, muerto, desempeñando alguna tarea importante, señaladamente a los guerreros y a las mujeres que habían muerto en el parto, que consideraban como verdaderas “guerreras”. Se creía en una vida posterior a la muerte, en que las almas iban al “inframundo”, que los mayas llamaban “xibalbá”. Para llegar allá, tenían que cruzar un río con la ayuda de un “xoloitzcuintle”, y por ello en muchos casos enterraban al difunto con un perro de esta raza, “para que no se fueran a quedar en el camino”.
Los días de muerto tienen gran espectacularidad en Oaxaca, Chiapas, Yucatán y en el valle de México, donde los cementerios se arreglan y durante dos días se llenan materialmente de familias que van a rendir culto a sus difuntos, aún cuando estas fiestas se realizan prácticamente en todo el país.
El 7 de noviembre de 2003, en ceremonia especial, la UNESCO distinguió la festividad indígena de DÍA DE MUERTOS, como “Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad”, considerando, la UNESCO, que es una de las representaciones más relevantes del patrimonio vivo de México y como una de las expresiones culturales más antiguas y de mayor fuerza. Declara también, “ese encuentro anual entre las personas que la celebran y sus antepasados, desempeña una función social que recuerda el lugar del individuo en el seno del grupo y contribuye a la afirmación de la identidad.”
Aún cuando la tradición no está amenazada a desaparecer, su fuerza estética y cultural debe preservarse de todo tipo de expresiones comerciales que tienden a afectar su contenido inmaterial.
Finalmente les comento que el 1 de noviembre tiene especial significado para mí. Es el día en que celebro “mi santo”, ya que siendo el día “de todos los santos”, pues allí como decimos coloquialmente, me puedo “colar” y crear el día de “San Ferdusi”.

También le recomendamos

Gina Trujillo en campaña

Tapijulapa y Villa Luz, serán los símbolos icónicos de la marca Tabasco como destino turístico: Gina Trujillo

Tapijulapa, Tab.- Desde del emblemático Pueblo Mágico de Villa Tapijulapa, la candidata del PRI a …