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CALEIDOSCOPIO

Bienvenidos mis queridos lectores, a la lectura de este día en su revista Suceso. Caleidoscopio Cultural se engalana trayéndole este refrescante artículo cultural, sobre nuestra bebida espumosa y suculenta como es el pozol. Y es que desde la época prehispánica, los mayas elaboraban una bebida a base de cacao y maíz a la que llamaban “pochotl”, el cual era muy apreciado entre los antiguos habitantes de estas tierras por ser un nutriente de resistencia para los viajeros indígenas y los labriegos del campo, como en sus viviendas. Estos sabían de su importancia porque alimentaba y mitigaba la sed en estas zonas de mucho calor y perduraba sin echarse a perder.
A partir de 1519 cuando los conquistadores españoles emprendieronsu llegada al sur de México, conocieron el “pochotl”, y al paso de los años, transformaron su nombre, llamándole “pozol”.
En diversos escritos de la época colonial, los españoles que transitaron por estas tierras dieron cuenta del pozol como bebida refrescante, saciante de sed y hambre y que además lo podían tomar agrio pues veían que los indios eran resistentes al calor.
En el año de 1579, en las (Relaciones Histórico-Geográficas de la Alcaldía Mayor de Tabasco) se hace una mención a la bebida tabasqueña y refiere lo siguiente:
…”Tenían por costumbre, especial los indios chontales, no comer sino sólo beber, y si comían era muy poco, y bebían una bebida que se hace de la moneda suya, que es el cacao, de suerte que se hace un brebaje algo espeso, el cual es grande, y asimismo otro de maíz cocido que se dice pozol… Hacen alguno de esto acedo para beber con las calores, porque es fresco y esto es lo más sano”.
Pero no sólo los colonizadores españoles llegaron a escribir acerca del pozol…
También los piratas holandeses, ingleses y franceses que durante la colonia asediaron este territorio, lo conocieron. El famoso pirata inglés William Dampier quien escribió hacia el año 1680, acerca de los indios y el pozol de esta manera.
…”Si viajan dos o tres días cargan con un poco de este maíz molido, envuelto en una hoja de plátano, y con guaje a la cintura para hacer su bebida; no se preocupan más por vituallas hasta que vuelven a casa. Esto se llama posol; -poorsoul para los ingleses-. Es de tanta estima, que nunca falta en sus casas”
De esta vieja redacción es que se sabe que nuestra bebida es y debe escribirse “posol” y no pozole, pues pozole es una comida típica del estado de Jalisco. Pero hasta allá se ha degradado nuestro “pochotl”.
¡Y es que viéndolo bien paisanos, el pozol era para nuestros antepasados, magia, un milagro… ¡Un secreto! Donde ellos podían caminar durante días y hacer sus tareas por muy duras y fragosas que fueran, tan solo llevando su pelota de pozol, colgando al cinto y donde “la calor” y el hambre los agobiaba en cualquier río, laguna o arroyo cogían su jicarita que por obvias razones también colgaba en su “puscagua” y a batir y “jondearse” su pozol. Así era pues como por las famosas rutas comerciales de los ríos, por las zonas selváticas y en los caminos reales del sureste mexicano, el indígena llevaba como todo alimento algunas tortillas de maíz y pozol. En viajes largos y es que aunque este se “acedaba” por los días de viaje era mejor y saludable para ellos, pues aruños de los ramajes y heridas o llagas pequeñas, no prosperaban por la penicilina que este al crear hongos desarrolla, aunque ellos eso lo ignoraban científicamente, pero lo cierto que ellos eran muy observadores y lo sabían y se daban cuenta.

Por el penetrante intercambio comercial entre los diversos grupos mayas en la época prehispánica, la bebida pasó a otros lugares del sureste como en donde se apreció el valor alimenticio del pozol. Se sabe que los indígenas mayas, zoques y chiapanecos, que habitaban esas regiones de Chiapas, preparaban el “pozolli” y era considerado un ritual para sus dioses. Es así como a través de las rutas comerciales, el consumo del pozol se extendió a regiones tan lejanas como la Península de Yucatán y Centroamérica.
En la antigüedad, la preparación del pozol entre los Maya-Chontales de Tabasco, requería de las virtudes culturales y de la sabiduría de las mujeres, quienes elaboraban el pozol en sus piedras de moler. Lo que después se hizo en un modesto molino de mano y hoy ya muelen en molinos eléctrico.
Hoy, en nuestros días se elabora el pozol para todos los gustos, como son los tradicionales, el pozol con cacao, pozol sin cacao o pozol blanco, pozol agrio (acedo), pozol de camote, pozol con cacahuate y el pozol con horchata, aclaro que este pozol solo se mezcla con la horchata a la hora de la preparación y se toma con harto hielo y es delicioso también. Así mismo existen personas que degustan el mismo, ya sea añadiendo azúcar o chile “amashito”.
Para hacer el pozol con cacao se “nixtamaliza” el maíz hirviéndolo en agua con cal (hidróxido de calcio) durante aproximadamente dos horas, hasta que se hinchan los granos y se desprenden las cáscaras. Los granos se frotan con las manos y se lava el maíz.

Antes tomar un pozol, era algo singular al momento que las mujeres de la casa; lo batían con sus manos y lo servían en pequeñas o grandes jícaras, según fuera el personaje que lo tomara (niño o adulto). Esas jícaras, estaban ahumadas pues permanecían en los “yagüales” que eran unos colgantes, que pendían justo por encima del “fogón” y eran elaborados con la caña del “jahuacte”… Creo firmemente que si tomas pozol uno es elevado al mismísimo cielo de nuestros dioses con esta noble bebida como regalo de nuestros antepasados.

Nos vemos en nuestra próxima edición Sean felices y no olviden sonreír…

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