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CALEIDOSCOPIO

Bienvenidos a Caleidoscopio Cultural, de esta su revista Suceso. Yo estoy muy contenta porque este 13 de junio anexo un año más a mi vida, con subidas y bajadas, triunfos y desencantos, pero con la firme actitud de luchar y seguir hacia adelante. Gracias al Gran Arquitecto del Universo por mi vida, por mis hijos, por mi familia, por mis amigos y todo lo que hasta hoy me provee.
En esta ocasión les hablaré de un tema que se puede tomar como una cultura, pero nada que ver, solo es una muy mala costumbre entre la sociedad y que perjudica grandemente por el letal veneno con que se corre entre las viperinas lenguas de mala fe. Y se trata “Del chisme”, un tema singular y no lo confundan con “La Critica”que a pesar de ser también dañina, puede ser constructiva en algunos casos. El chisme, es el enemigo más utilizado por nuestros detractores o enemigos, que a veces son gratuitos, fortuitos, de aquellos que por angas o por mangas te envidian o te odian. En el diccionario encontré la siguiente definición: “El chisme o murmuración, es una actividad humana que consiste en hablar de alguien -tan bien como mal, aunque generalmente de forma desfavorable- sin que la persona en cuestión esté presente.”
Es critica cuando la persona está presente y se le dice lo que se piensa de ella, de frente, lo cual es preferible, pero muchas veces, la verdad duele o no nos gusta escucharla. Sin embargo, es preferible, ser honesto y leal, es preferible la critica que los chismes, la crítica ayuda a ser mejores, el chisme destruye a las personas. Dice la Biblia, “quién esté libre de pecado que tire la primera piedra”. En mayor o menor medida, en algún momento hemos hablado ya sea bien o mal de alguien y generalmente sin que ese alguien esté presente, lo cual no es bueno.
No hay chisme bueno, nunca. La realidad es que se habla de alguien sin que ese alguien pueda aceptar o desmentir lo que se dice de él o de ella, por la simple razón de que se hace a sus espaldas. Es por eso que el chisme destruye la moral del que se habla. El chisme a veces surge de una confusión, de un mal entendido, de tener solo información parcial y de que una persona se imaginó el resto. Cuántas veces hemos visto que un rumor, un chisme, una habladuría, han perjudicado relaciones, familias, hogares; a veces la información se distorsiona, se le agrega o se le quita, va cambiando de sentido y creciendo como bola de nieve, hasta se llega a convertir en algo doloso y aquel que lo inició puede también que lo haya hecho con todo la maldad de destruir a quien no le cae bien o realmente envidia, su forma de ser, su prosperidad, sus amistades y a veces hasta el carácter de la persona.
Cuándo el chisme afecta a un tercero, no le damos importancia, ¿pero que pasa cuándo nos afecta directamente a nosotros o alguien muy cercano? Quisiéramos saber de dónde y de quién salió. Y si llegases a saber quien fue él o la chismosa, muchos callan y conocen a la persona y se vuelven cautelosos al hablar con esta persona. En el mejor de los casos. Pero hay quienes hacen una revolución de aclaraciones y reclamos que terminan con la amistad.
Como dice la regla de oro, “No hagas a los demás, lo que no quieres que te hagan a ti mismo”. Con este simple principio, mejoraríamos mucho nuestra convivencia, al tener respeto por la vida y las decisiones de los demás.
Entonces, si no quieres que hablen mal de ti, no hagas eco a algún comentario mal intencionado que afecte y dañe a otras personas, respétalas, pero sobre todo respétate a ti mismo. Por ejemplo, si te dicen algo y sientes que te gana la costumbre de decirlo, mejor escríbelo en un papel y luego destrúyelo. Así, poco a poco irás descartando conscientemente el hábito de “chismear”de otras personas e irá cambiando tu actitud, y podrás dedicar esa energía en disfrutar tu vida en lugar de tratar de entrometerte en vidas ajenas y lo que es mejor. Mucha gente te estimará y cultivarás amistades sinceras. Parece que el chisme está en todas partes y puede ser difícil de evitar. Sin embargo, los psicólogos han puesto de manifiesto una frase que puede detener al mayor de los chismosos. Cuando alguien está tratando de involucrarle en una conversación negativa sobre otra persona, sólo tiene que preguntar: “¿Por qué me cuentas esto?” Los psicólogos creen que esta frase es eficaz por varias razones. En primer lugar, la cuestión disipa cualquier motivo egoísta del chismoso. En segundo lugar, obliga al chismoso a que se enfrente al hecho de que no estás interesado en participar.
“Si lo que vas a decir puede herir a una persona… ¡Mejor Calla!
Si lo que va a salir de tu boca, es para maldecir… ¡Mejor Calla!
Si lo que estas por decir va a acabar con la honra de alguien… ¡Mejor Calla!
Si lo que vas a decir son rumores sin fundamentos… ¡Mejor Calla!
Si al hablar juzgas a tus semejantes… ¡Mejor Calla!
Las calumnias y mentiras son el chisme… ¡Ten cuidado! y recuerda que como juzgas… serás juzgado, y como tratas… Serás Tratado. Si tu boca se abre y tu lengua se mueve que sea para bendecir y no destruir. Les dejo con este poema al chisme, de John Wilmer

“El Chisme”
Al igual que el toreo
es cruel pero entretenido,
por todos inocentemente sufrido
y culturalmente por todos compartido;
preferimos hablar desde la barrera
ya que para capotear de frente las ansias
se requieren los buenos atributos
de la demencia orquestal y senil.

En compensación afilamos la lengua
resguardamos los miedos en los de dientes
con envidia adultera y pura
cultivamos solidariamente los rumores
transportamos las murmuraciones
por las calles ortopédicas de los castores
entre los pliegues de los acordeones
ocultos en los bramidos de la bohemia.

Bajo las alas piratas de las gaviotas
sobre los camarotes risueños del brócoli
en medio de los calamares del camposanto;
chismeamos de generación en generación
pero no agotemos todo el resentimiento,
elegimos la roñosa calumnia
que conquistar la rigurosa verdad
o encarar la razón de nuestras discrepancias.

Hay enredos que enredan maquinaciones
cuentos enmarañando patrañas
secreteos camuflados e infinitos
comidillas y cartílagos paras las viejillas
cuchicheos de carruajes para las comadres
taburetes y parachoques para los alcahuetes
y tijeras y perfumes para las casamenteras.

Hay vecindarios sumamente peligrosos
ventanas y cortinas que atentas miran
paredes que olfatean y puertas que ladran;
la boca es el hacha semántica
y el prójimo la carne para la venta,
deforma los simples actos y agranda los pecados
acusan al desprevenido cornudo
vomitándole venenos sobre la honra.

Son gente virulenta y sin oficio
que prostituyen la palabra,
que cansados de andar por andar
quieren malograr también
todos los caminos posibles.

Nos leemos en la próxima edición, no olviden sonreír y ser felices.

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