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Año…
Queridos lectores, Estrenando año y el año haciéndose prontamente viejo, les doy la más cordial bienvenida a este artículo de Caleidoscopio Cultural, donde como siempre les traigo algo que nos armonice la vida mediante nuestra lectura para desde ahí, hacer cambios en nuestro diario acontecer que tengan que ver con nuestra persona, nuestras cargas emocionales para despojarnos de toda atadura.
En el ánimo radican grabadas todas las emociones humanas, todos aquello que nos ha hecho felices o nos ha brindado alegría o amor, reside ahí. De igual forma, todas las heridas del pasado y todo lo que en algún momento nos ha provocado dolor. Todas nuestras memorias permanecen en el alma y son activadas cuando alguna experiencia de vida tiene alguna similitud con algún hecho del pasado. De ahí que goce condiciones Y que como personas disfrutemos o rechacemos nuestras vivencias, de ahí nuestros miedos y resistencias. De ahí la necesidad de vivir más de lo que nos hace bien y rechazar lo que nos produce dolor.
Los avisos del alma pueden ser señales de peligros reales y en todo caso, tendremos el mejor escudo de protección. El escape a no ser heridos, para no sufrir. Pero cuando la alerta es imaginaria y está siendo activado por un miedo sin fundamento, entonces en lugar de defensa sentiremos la limitación al resistir experiencias o personas que tal vez sean para nuestro bien, pero que, por temor nos cerramos a la experiencia.
Hallar el fin entre nuestros miedos reales o irreales puede ser complicado. Ser consciente de los aspectos de nuestra obscuridad, puede ser consecuencia de una inmensa labor con nosotros mismos. Tener la fuerza de voluntad para transformar nuestra sombra, son palabras mayores, los cambios no siempre se pueden por fuerza de voluntad, hace falta mucho más que eso. Para crear cambios reales se requiere elevar nuestra consciencia y crear un equilibrio justo en los aspectos de nuestro inconsciente y la plena consciencia que lleve a una integración real. No es posible conducirnos a través de nuestra luz si vivimos negando nuestra sombra. Al negar nuestra sombra, nos negamos a nosotros mismos y con ello, disolvemos toda esperanza de evolución.
Una forma de crear cambios en nosotros mismos en los planos emocional y mental es a través de reconocer nuestros errores, aceptar que estamos mal, perdonarnos a nosotros mismos, perdonar a aquellos que ya nos laceraron. Ya que el perdón es una de las herramientas más efectivas para disolver estas ataduras, liberarnos de nuestros traumas para poder trascender dolor o tristezas.
Tener a Dios en nuestro corazón, encontrarlo y quedarnos con él en nuestras vidas será como tener a tu psicólogo de cabecera, pero a diferencia de cualquier tipo de terapia, no requieres consejos, solo saber reconocer y tratar de enmendar nuestros actos. Lo único que se requiere es permitir que el alma sane las heridas y restaure su esencia, elevando así su consciencia. Es la consciencia, finalmente, lo que crea el cambio, lo que te permite avanzar y liberar el dolor contenido por años. Seamos libres, pues en ello radica nuestra felicidad.
Les comparto hoy estos breves poemas de mi autoría, ¡disfrútenlo!

“ACURRUCADOS”

Amor mío… Quiero reposar en tu cálido pecho y
sentir el boom de tu corazón, al explotar en loca
pasión por un encuentro sutil de amor…
Sujétame con la fuerza de tus brazos, en un tórrido
abrazo. Envuélveme con tus caricias y has pedazo
mi alma entera, al fundirla con tus abrazos…

Detona ósculos de tu amor que fundan nuestras
lenguas al calor húmedo de nuestras bocas.
Recorre mi cuerpo extasiado en trémulo encuentro
de pieles y aromas de feromonas tibias; siendo
penetradas por tu cálido aliento al besar todo mi ser.

¡Anda, desoja mi vientre y discierne en su interior!
Colmándolo de tus mieles, que yo regaré de mi dulce
savia, tu virilidad sosegada.
¡Hazlo, así, fuerte o despacio…

¡Sin prisas! En la penumbra de nuestra
alcoba donde tú y yo… somos uno solo.
Abrázame suavemente junto a tu pecho,
extasiados nuestros cuerpos, relajados.

Trémulos de seguirnos confortando amorosamente…
Dormirnos uno al otro, acurrucados…
¡Cual palomas enamoradas!

“Peregrino”

Entraste a mis dominios
Y osaste substraer mi ánimo.
Atándolo y atiborrando miles de regocijos…
Apego, ímpetu, sábanas de armiño

Alucinada con tu arrojo…
Tus lisonjas, lapsos de embriaguez,
glorificándote a la gloria azur,
que se revirtió tornasol sanguíneo.

Ingente arcoíris, luna celosa …
En la que me guiaste.
Y yo me sentí venturosa.

¡Peregrino ven, quédate!…
Anidemos, inconmensurables panes.
Farfullando apacibles promesas
Subyuga mi ser, con dulces afanes

¡Tú!
Has despojado mis desoladas quimeras…
Alterándola por suave quietud.
¡No te marches, no te apartes!
Es martirio tu abandono,
¡Coexiste hoy vida mía, con mi alma sincera!

Despójame íntegramente el aliento.
Conquista mi denuedo, ¡arca de mil reservas!
Me has repuesto el sosiego.
¡Mi néctar lo vierto contigo cual aguaviento!…

¡Torna mis caminos, existe conmigo eternamente!
¡Constriñe mi cuerpo al tuyo! Tornemos a nuestro lecho
¡Gozosamente, Y quédate para siempre!

Hasta la próxima edición amigos, donde les espero con la bendición de Dios.
No olviden sonreír. Sean felices.

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